RICARDO DEBELJUH.- ¿Cómo te ves, teniendo una corta ImageProxy.mvcedad, con una carrera vasta en el escenario tanguero de la zona y del país? 
VICTORIA MORÁN.- Comencé en el año 1996, integrándome al tango de manera profesional. Desde allí hasta ahora, creo que he conseguido estar instalada dentro de lo que es el tango criollo, o el de la guardia vieja. Haciendo el repertorio que siempre quise y me gusta, a pesar de que me ha ocasionado algunas dificultades. Esto se debe que en general se canta un repertorio con temas más conocidos, mientras que yo soy un poco chúcara en ese aspecto, jamás me aparté de lo que a mí me gusta, no creyendo que es lo mejor, solamente porque es lo que más siento cantar. En realidad si no me resultara un placer y una alegría cantar, no podría llevarlo adelante. A veces, la gente pide que cantes un tema, y si bien la entiendo quiero que ellos acepten escuchar los temas que elijo. Porque los clásicos de tanto escucharlos  se van desgastando un poco. Lo que intento es mostrar piezas que parecen estrenos y, sin embargo, tienen años de creación. 
CRISTINA OLLER.– Es que ya se sabe lo que viene en los temas que tanto repiten, y quedan como muy “manchados”…

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V. M.- Nadie puede negar la belleza de “Malena”, pero de diez años para atrás, lo grabó muchísima gente y se difunde demasiado, cuando se olvidan de otros como “Mano Blanca” de Manzi. En la elección del repertorio puedo estar orgullosa de decir el lugar que tengo dentro del paisaje tanguero. Creo que es que cuando hay un ciclo con una temática costumbrista, me identifican y me llaman. Porque saben que no me aparté nunca de eso que elegí y que dentro de ese cantar, no hay mucha gente que lo transite, y he recibido la aceptación por parte de la gente. 
C.O.– Sos de Berazategui, tenés 27 años, sos una piba y hace dos años te conocí por el suplemento Radar, de Página 12. En esa nota Julio Nudler habló tan hermosamente de vos
V. M.- Hasta hace unos días se lo estuve agradeciendo por el hecho que haya hablado bien de mí solo por haber escuchado un CD que le llegó. Me resultó admirable la humildad con la que hizo la entrevista. Un mano a mano con café de por medio. Y, además, respetando tanto lo que había dicho que me tuve que hacer cargo de lo manifestado. Trajo un tanto de revuelo esa nota. 
C. O.- Lo tuyo es muy auténtico y sin ofensas, sentís lo que sentís, sin atacar a nadie y sin resquemores. Julio Nudler comenzaba la nota diciendo: “Es heredera de la tradición gardelliana y los cantores criollos Cantó con Luis Cardei y es admiradora de Nelly Omar, lleva tiempo sobre el escenario, y aunque tiene dos CD grabados difunde su música a pulmón. Con apenas 24 años, Victoria Morán, es un de las cantantes más notables de una saludable corriente que intenta recuperar un repertorio alejado del tango más difundido.” 
V. M.- Es una belleza la nota esa. Empecé en Berazategui, pero en Quilmes comencé a cantar en las peñas del Club Quilmes Oeste. Hacía tres temas acompañada por Rino Pizorno y Abel Terrile. Por entonces no tenía oportunidad de hacer el repertorio que quería con guitarras, pero luego, cuando grabo el primer CD si pude elegir. La gente que me conoce aquí en la zona, es por las actuaciones en aquellas peñas. También lo hice en Casa de Arte Doña Rosa, pero es importante y difícil la difusión para que la gente conozca lo que hacés. VICTORIA MORAN 4
R. D.- De lo que se trata es que hacés lo que te gusta, tratando de difundirlo con coherencia. ¿Desde cuándo y de dónde viene tu música? 
V. M.- Mi viejo es guitarrero de años. Comenzó con mi madre cantando folklore en peñas.  Mis primeras lecciones de armonía y canto las tuve con mis padres. El tango viene de la mano de mis abuelos. En casa no había discos de Gardel, pero escuchaba con mis abuelos tango, además, Radio Nacional, Rivadavia. Para mi el tango significa o representa los recuerdos de mi infancia. Mis vacaciones en el campo, la libertad, la siesta, todo lo que uno hace cuando es chico. Cuando se tiene una infancia feliz, y la música de fondo suena en tiempo de tango, cada vez que canto alguno me remite a esa época. Por eso canto con un nombre artístico, que no es otro que el de mi abuela. Ella no me escuchó cantar sobre un escenario, pero si en el campo cuando llevaba un teclado, me instalaba debajo de una parra y tocaba y cantaba valses que ella me enseñó. Por eso no puedo intelectualizar al tango, tampoco bailarlo, sólo digo que para mí el tango es una serie de hermosos recuerdos pegados uno al lado del otro, que representan una infancia feliz. 
R. D.– En síntesis ¿Podríamos definirlo como un sentimiento? 
V. M.- Es un sentimiento, pero no hacia el tango, porque no viví esa época. Hubiera adorado poder ver a Gardel, Hugo del Carril, Rivero y tantos otros, bailar el tango como se bailaba antes y disfrutarlo en la época de oro. 
R. D.- ¿Qué actuaciones recordás que te impactaron emocionalmente mucho? 
V. M.- Cantar en el Presidente Alvear fue un sueño hecho realidad, porque tenía diez años cuando fui a ver a Nelly Omar. Recuerdo que con mi padre compramos unas flores que le obsequiamos al borde del escenario, y se sacó una foto conmigo.
Luego de unos años canté en ese teatro y tuve una sensación muy fuerte. Esto por lo significativo del lugar. Un sitio de San Telmo que se llamaba “Megafón” lo recuerdo particularmente, porque se dio una comunión muy especial con el público. Canté “Amémonos”, que popularizo Antonio Tormo y miraba a la gente impactada con lágrimas en los ojos lo que me emocionó mucho. También me sucedió que cantando el vals “Tu pálida vos” me conmoví profundamente porque lo entendí. 
VICTORIA MORAN 5R. D.- De los artistas ¿Quiénes impactaron significativamente en tu carrera? 
V.M.- En la primera línea: Gardel, Corsini y Magaldi. Intocables. No compiten con otros porque lo que hicieron es insuperable. Después la línea gardeliana: Charlo, con una afinación excepcional; Rivero que cantaba lo que le pidieran, tanto lunfardo como romántico; Hugo del Carril, un señor cantor de mucho sentimiento. También destacó a Raúl Verón y Alberto Gómez. Y entre las mujeres Nelly Omar que con 92 años sigue cantando con una calidad única. Es el Gardel de las mujeres. Una voz privilegiada. Suelo tomarme el atrevimiento de llamarla para el Día del Maestro. Así la considero. La quiero mucho. También admiro a Susana Maizani y Libertad Lamarque con otro tipo de registro. Las dos grandes.

de: Cristina Oller y Ricardo Debeljuh en “Retratos en la ciudad” programa radial y libro editado por
Ed Jarmat en 2006
Desgrabación y compaginación Chalo Agnelli
 
“VICTORIA”… DE PELÍCULA…
Recibimos esta nota gracias a la colaboración de la fotógrafa Silvia Marmori, se realizó en 2015, al director cinematográfico Juan Villegas, quien en un film nos actualiza el camino andado por Victoria Morán desde el 2004, fecha en que fue enrevistada en el programa radial “Retratos en la ciudad” por sus conductores Cristina Oller y Ricardo Debeljuh. 
“Victoria” (presentado en el BAFICI 2015) es un documental sobre esta cantante de tango, pero también un ensayo sobre el cine, desde la autobiografía del director. Fue recreada en un film por el director Juan Manuel Villegas quien es conjugado en esta nota del crítico cinematográfico Ezequiel Boetti.
Si bien tiene una trayectoria de más de 15 años, Victoria Morán sigue siendo uno de los “secretos mejor guardados” del tango (aunque también puede cantar con su hermosa voz desde un blues hasta folklore, pasando por un tema de Omara Portuondo)
Juan Villegas, director de Sábado” que se estrenó el 22 de agosto de 2002; “Los suicidas” y “Ocio (2010), debuta en el documental con un registro sencillo, para nada pretencioso, pero de una belleza y una sobria elegancia poco habituales en el registro de una artista. Con una cámara que jamás se entromete, con una puesta que nunca manipula, Villegas observa a prudente distancia pero sin perderse nada de lo esencial tanto la intimidad de la vida cotidiana de Morán (cuando viaje en tren, cuando cocina, cuando llama ella para conseguir fechas para sus shows) como cuando participa en distintas sesiones de grabación o se junta con sus familiares para tocar y cantar.
No hay testimonios a cámara, voz en off ni artificios que nos expliquen el universo Morán. La información básica llega bastante avanzada la película durante una entrevista periodística en la que ella contará algunos aspectos de su carrera y, sobre todo, su admiración eterna por Nelly Omar, su mentora, su profeta, su guía, su faro.
Particularmente divertidas son las escenas en las que vemos a Morán dando clases (con mucha paciencia) a los alumnos que van a su casa en una zona bastante humilde como la de Berazategui.
Película pudorosa, respetuosa (Frederick Wiseman es el principal referente del realizador), Victoria” (así se titula el film) encuentra el punto exacto para transmitir la esencia (la forma de vida y de entender el arte) de una cantante excepcional que, ojalá, consiga a partir de este documental una masividad que no tiene, pero evidentemente merece.
Para Villegas, tras algún que otro traspié, el mérito enorme de haber conseguido uno de los films más sensibles y delicados del festival. 
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JUAN MANUEL VILLEGAS
 Villegas (n. 28/12/71 – director, producción, guionista, montaje, producción ejecutiva, ayudante de dirección) es director y guionista de la película dedicada a la cantante Victoria Morán 
-¿Cómo definirías la película y qué desafíos se plantearon al hacerla?
-Victoria es un retrato de Victoria Morán, que es una cantante notable, con una personalidad artística muy clara y definida. En un punto la película da cuenta de su talento y de su concepto de lo que debe ser una canción. La primera vez que vi un recital de Victoria lo que más me impactó, además de su voz, es que el repertorio podría haberlo elegido yo. Todos los tangos y canciones que cantaba estaban en mi lista de preferidos. El repertorio en un cantante es clave. Define un linaje, filiaciones. Victoria, para mí, se encuadra en la tradición que inicia Gardel y continúa en los cantores de Troilo. Y en la que se debe incluir, obviamente, también a Nelly Omar, mentora artística de Victoria. Yo creo que la película es una toma de posición estética, una manifestación de mi preferencia por esa tradición, que incluye también parte del folklore. Pero también es una excusa para reflexionar sobre otras cuestiones. El film plantea un punto de vista sobre las relaciones entre el arte y el dinero, entre lo familiar y lo profesional, entre lo privado y lo público. Y, si por una parte yo me siento muy identificado con Victoria en cuanto a su gusto musical, es en estas cuestiones en las que la identificación es aún más fuerte. Al poder meterme a observar su vida, al observar con la cámara cómo estos conflictos se manifiestan en cada uno de sus actos, descubrí que la película también es un autorretrato. A través del retrato de Victoria, yo estoy reflexionando sobre mi lugar como cineasta y como persona.
-¿Cómo fue el proceso de producción?
– Hubo unos primeros acercamientos con la cámara en 2013, pero era una etapa más de investigación. El rodaje empezó en marzo de 2014. Fueron entre 8 y 10 jornadas de rodaje, repartidas a lo largo de todo un año. Lo último fue filmado en febrero de este año. Fue un proceso extremadamente fluido. Para mí fue muy lindo poder hacer esta película sin tener que detener el normal desarrollo de mi vida cotidiana. Esa necesidad que exigen los rodajes convencionales de interrumpir la vida de uno por dos meses me parece en un punto inhumana. Acá no fue necesario. Y ahora descubro que de alguna manera yo filmé la película de la misma manera que Victoria graba su disco o prepara sus presentaciones en vivo. En la película se ve cómo en la vida de Victoria lo profesional se intercala naturalmente en lo cotidiano. El rodaje se llevó adelante también así. 
-¿Con qué apoyos contaste?
– Conté con el apoyo del INCAA, a través de la vía digital de documentales, y con el de la Universidad del Cine, que aportó equipamiento de sonido y accesorios de cámara. También hubo un pequeño aporte de crowdfunding [1] a través de la plataforma Idea.me. Fue la primera vez que lo intenté y, aun cuando no resultó un aporte significativo, me pareció una buena manera de ayudar a financiar películas como estas.
-¿Cómo te definís como director?
-Hice cuatro películas y puedo ver que son todas muy distintas. Y las que planeo hacer son también muy distintas a las que hice y muy distintas entre ellas, por lo que me cuesta encontrar una forma de definirme como director. Lo que sí puedo decir es que nunca como ahora tuve tantas ganas de filmar y de probarme con formatos y propuestas tan variadas. Y algo que tal vez es todavía más importante: llegué a un momento de mi vida y de mi carrera en el que siento una gran necesidad de ofrecer una mirada que manifieste cierto optimismo vital. Victoria es el primer síntoma de eso. Es mi película más feliz, sin duda. Se muestra claramente que Victoria debió enfrentar en su vida muchos obstáculos (y los sigue enfrentando), pero su perseverancia y su actitud vital y artística son lo que prevalece.
-¿Cuáles son tus grandes referentes del rubro y búsquedas artísticas?
– Yo sigo siendo un amante del cine clásico, aunque creo que la idea de “clásico” es un gran malentendido. Seguramente lo que yo considero como clasicismo cinematográfico difiere mucho de lo que piensan otros. Pero es una discusión para otro momento. Sólo digo que creo que el cine norteamericano alcanzó, en su conjunto y en sus cimas, entre las décadas del ‘30 y ‘50, una dimensión artística que nunca fue igualada. Y sigo siendo deudor, al mismo tiempo, de la Nouvelle Vague y de la revolución del cine moderno. En eso no he cambiado. Mis cineastas preferidos siguen siendo los mismos: Ford, Hawks, Welles, Godard, Rohmer, Truffaut, Fassbinder, Ozu, Buñuel. Entre los contemporáneos: Kiarostami, Hong San-soo y Apatow. Pero Victoria es un documental. Y ahí la referencia inevitable es Wiseman. 
-¿Qué expectativas tenés para la película una vez terminado el festival?
-Primero me gustaría decir que tengo muchas expectativas con lo que pase en el festival. Me siento muy identificado con el BAFICI, por lo que fue una gran alegría volver a ser elegido para presentar una película allí. Estoy invicto. Mis tres películas anteriores se presentaron en el BAFICI, y también prácticamente todas las otras en las que estuve involucrado como productor o guionista. Estoy convencido de que no hay mejor lugar para que Victoria se enfrente con el público argentino. Una vez terminado el festival me gustaría poder pensar y confirmar un estreno comercial en las mejores condiciones posibles. Cada vez más, la distribución pide un grado muy alto de creatividad particular para que cada película encuentre su público. Y me gustaría que la película pueda mostrarse fuera de la Argentina. También confío en que sea una forma de que nuevo público, nacional e internacional, se interese por Victoria Morán como cantante.
Colaboración Silvia Marmori. www.silviamarmori.com
Compilación y compaginación Chalo Agnelli

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